miércoles, 9 de noviembre de 2011

último

Todo lo anterior para decirles que de hecho para mí la historia de México es totalmente triste excepto en ese pequeño momento en que el general Porfirio Díaz Mori tomó el poder. Las circunstancias eran favorables, teníamos a Estados Unidos pero no intervenía tanto en las cuestiones internas porque estaba "a gusto" con la estabilidad que el régimen porfirista había traído, México tenía respeto internacional (sí ya sé... hay que demostrar todo lo que se dice, sin embargo, no me gustaría llenar todo el blog de una reseña histórica del porfiriato); teníamos un crecimiento económico alto y sostenido, entre otras buenas razones. El único problema: los terratenientes que volvían después de los esfuerzos de Benito Juárez y compañía por erradicarlos.

Siempre me han preguntado (cuando surge el tema en alguna clase relacionada con historia de México) el porqué de mi pensamiento favorable hacia Porfirio Díaz. Sí, entiendo que es un presidente que fue un verdadero dictador, y que dejó a la mayor parte del pueblo en pobreza, a pesar de ello, tiene algunas característica que conviene mencionar: una persona muy honesta (cuando fue exiliado en Francia no se fue con todo y los muebles como suele pasar incluso en estos días, sino que sólo tomó lo poco que era de él), una persona muy respetada (tenía una influencia tan grande que cuando sus sucesores quisieron llenar su lugar no pudieron) y lo más importante que aunque no es una característica de su persona sí nos hace pensar que era mejor estar con un dictador: la revolución no le sirvió de nada al pueblo más que para estar peor y en ocasiones morir por una causa que al final de cuentas no era su causa.

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