domingo, 20 de noviembre de 2011

¿¿¿¿¿¿¿¿¿Cómo voy a hacer mi tesis????????????

Estoy atrapado en una noche de sábado en casa porque el celular se quedó inexplicablemente sin crédito suficiente como para reunirme con ciertas personas. Una muralla verde que me solivianta a no terminar lo que debe ser terminado casi siempre suele triunfar, casi siempre pero no hoy; hoy la astenia se fue para provocar a alguien más.

Con el fin de lograr hacer lo que ha de ser hecho es conveniente seguir los pasos de quien ya lo hizo, a pesar de que esos primeros suelen ser sujetos altivos sin mayor razón de ser.

Caso uno. Primero. José Fouché fue un gran político, ciertamente seguidor de Maquiavelo; ahí dos maestros para guiar al objetivo. Si hay duda de cómo distinguirse en lo que sea Fouché tenía la solución: ¿hay que tomar bando? Es fácil, sólo hay que ser fiel al más fuerte, al de la mayoría. Siempre barrunta lo predecible y espera lo impensable para lograrlo. No hay nada que no se pueda lograr, más allá de que esa es una frase con significado difuso y seguramente fútil.

El segundo paso. El comienzo es lo más difícil. El tiempo es lineal, al menos de este lado del mundo ¿por qué los procesos no lo son? El umbral del proceso nunca es preciso… nadie sabe cuándo comenzó a entender al mundo, dónde comienza y termina su ser, su influencia, etcétera; por ello no hay que preocuparse. Hay que empezar por lo más próximo, no siempre lo más asequible, pero sí lo primero. Caso dos: “Estoy atrapado en una noche de sábado en casa porque el celular se quedó inexplicablemente sin crédito suficiente como para reunirme con ciertas personas”. Caso uno. Haz lo primero que se te ocurra, ingresa a un partido político, a una asociación gubernamental o háblale a ese tío con influencias al que nunca recuerdas.

El tercer paso. Junta lo que puedas y organízalo. Las fuentes de una buena carrera política son variadas: una buena imagen, relaciones, participación, ingresos económicos y claro, una ideología: “¿hay que tomar bando? Es fácil, sólo hay que ser fiel al más fuerte, al de la mayoría. Siempre barrunta lo predecible y espera lo impensable para lograrlo”. Caso dos. Los elementos requeridos para lograr el objetivo son desconocidos, no se trata ni siquiera de una acefalía de elementos, más bien, es un vacío incómodo. Nos encontramos ante el primer bache del proceso.


(To be continued)

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