sábado, 17 de septiembre de 2011

El ser mexicano =l (Parte 2)

... debido a que como en muchos lugares del mundo (enfréntese al caso africano) las delimitaciones territoriales no coinciden con las demarcaciones nacionales preestablecidas con base en cuestiones culturales.

Inclusive la música no es igual, muchas veces no se parece ni un poco. Retomando un tanto la cuestión de cómo nos ven los extranjeros, el mariachi era nuestro símbolo nacional; a pesar de ello y de que nosotros inclusive tenemos esa perspectiva, el mariachi que es el conjunto musical por excelencia de la parte occidental de México se ve sustituido por otros instrumentos como la marimba en el sur y un tanto el este del país; y en el norte... el acordeón.

¿Qué nos queda? Desde ese punto de vista no mucho. Es decir, la religión que antes nos distinguía se ha ido desvaneciendo poco a poco; las brechas sociales han desarrollado en el país un clima de violencia en un grado extremo; las posibilidades de crecer económicamente se han reducido debido a los bajos salarios, la corrupción y la misma violencia; la democracia no es nuestro punto fuerte; los gobernantes no han podido hacer gran cosa (aunque algunos digan que no pueden solos y tratan de justificarlos... es su trabajo -y obtienen buenos beneficios por "hacerlo"-). Me parece que no hay grandes razones para celebrar el 15 de septiembre; y no sólo lo digo por ir en contra del presidente actual, sino con base en las razones que expliqué desde la primera parte del ensayo. Sí es triste, eso no significa que no quiera ser mexicano, simplemente no hay razones para festejar y no las ha habido antes; pero lo más importante es que eso no significa que no las pueda haber en el futuro.

¿Cómo podría cambiar la situación? Me parece que solucionar el problema de nuestra nacionalidad es el más complejo de todos los problemas. Psicológicamente (lo retomo porque soy fan de la psicología) encontraría una solución en hacer de México un país ganador, que triunfe por encima de los graves problemas que le aquejan... no sé si todos o la mayoría, o cuántos; simplemente un país al que todos o al menos la mayoría quiera pertenecer y ayudar a engrandecerlo (esto como un sentimiento intrínseco del individuo, comprometido totalmente con una causa a la que considere su causa y no que se olvide de la misma en cada oportunidad en que las circunstancias contraríen sus intereses personales) no por otra razón sino que porque siempre nos gusta estar "en el equipo ganador". Otra vez, desde mi punto de vista, el problema principal es que la fuente de la mexicanidad es artificial, y lo peor de todo es que el autor de la misma es una institución que está peleada con los mexicanos, quienes lo consideran un enemigo.

(Continuará...)

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