No me puedo permitir no mencionar el nombre del profesor que nos presentó ese (y otros muchos) análisis, pocos han tenido la posibilidad de trabajar con él pero permítanme decirles que desde mi punto de vista es el mejor teórico de la facultad: Alfonso Sánchez Múgica.
En este momento son casi las 11:30 p.m. y pienso que podría dejar de escribir, pero no lo haré. ¿Por qué? En realidad no lo sé. Comienzo a pensar que soy inestable. En alguna de las anteriores entradas les mencioné que me gustaría relajar un poco mi escritura, hoy, la verdad ya no pienso en hacerlo. Considero que existe una razón para que desde el principio haya escrito tanto: no tardaba mucho en hacerlo. De hecho, tengo algunas facilidades para exponer o escribir sobre cualquier asunto que conozca, así que lo aprovecharé y ya no buscaré escribir sobre nada que no sea lo primero que me viene a la mente. Lo único que puedo reprocharme en cuanto a mi cambio de opinión es que siempre he pensado que por más sencillo que te parezca improvisar, es indispensable no hacerlo, ya que te puedes arrepentir (como me acaba de suceder). Ejemplos de personas que hacen eso sobran, pero ya que durante la carrera nos enseñaron a revisar casos específicos, me permito mencionarles uno en particular: don Vicente Fox.
Ponderando puntualmente la conveniencia de expresar o no mis opiniones hacia la figura del expresidente de la República, he decidido no hacerlo. En cambio los invito a revisar mi próxima "entrada" (la cuarta y última) que cerrará el texto al que infantilmente titulé "=)" y que tendrá por título "=) Schluss" (You know... German).
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